Creo que hablo por todas, cuando afirmo que nuestros días malos existen en realidad, no son ningún mito. Hablo en femenino porque realmente nos suele pasar más a nosotras.
Uno de esos días en los que te levantas de mal humor, cansada de todo... No eres capaz de sonreír, y de repente, sin motivo alguno, rompes a llorar. Y te preguntas: ¿Por qué? Entonces piensas que puede que seas estúpida, y lloras más.
Después, te da por pensar lo sola que estás, lo malo que te ha pasado... Y lloras más. Y luego, no sé por qué, siempre piensas en él.
No tiene que ser tu último novio, no tiene que ser el primero. Pero siempre hay uno que te viene a la cabeza en esos momentos. Sea por el motivo que sea, y entonces ya no se te oye llorar... Porque lloras por dentro. Gritas desesperada, pero nadie te oye. Y solo el tiempo, el cansancio, es capaz de calmarte...
Seguidores
lunes, 23 de mayo de 2011
sábado, 21 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Seamos sinceros, la vida es como una carretera principal. Aunque, a pesar de eso, tiene muchas carreteras secundarias. Las dos más importantes: el buen o el mal camino. Desde pequeños, por lo menos desde mi punto de vista, la mayoría tenemos claro que queremos ir por el buen camino. Pero después, por unas determinadas situaciones, ese punto de vista tan rígido se va nublando a la vez que crecemos. Para mí, la adolescencia es el período de tiempo en el que tanteamos que camino queremos seguir. En el fondo, nos convencemos de que terminaremos cogiendo el bueno, o que por lo menos eso deberíamos hacer... Pero, ¿durante cuánto tiempo experimentaremos en el otro lado?
Seguramente todos nos hayamos visto alguna vez entre, lo que se puede decir, la espada y la pared.
En una situación en que para hacer lo correcto, tenemos que hacer algo que en el fondo no queremos, ya que daña a alguien importante para nosotros, pero que si a la vez no lo hacemos, igualmente alguien sale perjudicado. En esa situación, lo lógico, es hacer lo correcto; por mucho que nos duela.
En una situación en que para hacer lo correcto, tenemos que hacer algo que en el fondo no queremos, ya que daña a alguien importante para nosotros, pero que si a la vez no lo hacemos, igualmente alguien sale perjudicado. En esa situación, lo lógico, es hacer lo correcto; por mucho que nos duela.
lunes, 9 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
No todas las heridas son superficiales.
Casi todas las heridas son más graves de lo que pensamos, no todas se ven a primera vista. Luego están las heridas que nos cojen por sorpresa.
El truco está en hurgar en la herida hasta encontrar la verdadera causa del dolor, y, cuando la encuentras, hay que dejarse la piel hasta curarlo.
Casi todas las heridas son más graves de lo que pensamos, no todas se ven a primera vista. Luego están las heridas que nos cojen por sorpresa.
El truco está en hurgar en la herida hasta encontrar la verdadera causa del dolor, y, cuando la encuentras, hay que dejarse la piel hasta curarlo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
